Coco intentó ocultar que nació rodeada de pobreza. Nació en un hospicio de Saumur, en Francia, en el año 1.883. Y son tantas las versiones que la propia Chanel contó en vida a propósito de este avatar, que resulta complicado conocer la verdadera historia. Según una de sus múltiples versiones, el padre se encontraba lejos del cuidado de la madre, debido a sus ocupaciones. Ella decía que era criador de caballos, cuando en realidad, y en esto no parece haber duda, mercadeaba con vino y ropa de ínfima calidad, lejos de las creaciones que su hija, mucho tiempo después, idearía. En el momento del parto, a la madre la condujeron al hospicio. Al nacer, la niña, recibió el nombre de la monja que atendió el nacimiento: Gabrielle. Fue en el hospicio donde le añadieron por error la “s” del apellido. En otra de las fabulaciones de Coco, contada a un amigo íntimo, su madre dio a luz en los vagones de un tren que le conducía a Saumur. En cualquier caso, una de las frases recurrentes que se atribuyen a Coco Chanel es: “¡Yo nunca he dicho la verdad ni al confesor!” Por lo que tanta preocupación por ocultar sus raíces solo ha contribuido a que sus biógrafos intenten recuperar la verdadera historia de su infancia, algo que no consideraba secundario quizás porque su niñez fue realmente desgraciada. La madre murió a los 32 años, después de tener cinco hijos y el padre abandonó a la familia tras el suceso que, como habitualmente, le sorprendió mientras viajaba intentando hacer negocios. Por este motivo, Coco Chanel, junto a sus hermanos, pasó los siguientes años en un orfanato, del que salió cuando cumplió los dieciocho: edad en la que si se quedaba allí, se haría novicia. Tras estar una breve temporada en Paris, recala en Moulins, donde comienza a trabajar para un fabricante de canastillas de bebé. Se inicia en el mundo de la música sin demasiado éxito. Del estribillo de una canción (“Qui a vu Coco dans l´Trocadero) escogió su apodo. El inicio de su carrera comienza una vez que se ha instalado de nuevo en Paris, con el que sería su compañero Etienne Balsan y comienza a trabajar con Lucienne Rabaté, uno de los más prestigiosos modistos de la época. En 1.909 abre una sombrerería en Paris que ya lleva en la puerta el letrero “Chanel”. En 1.912, con la ayuda de Alfred Capel, inaugura un salón de moda y, al año siguiente, abre una boutique ya fuera de la capital francesa. Coco consigue atraer a personalidades de la alta sociedad que durante la Primera Guerra Mundial se había concentrado en las estaciones termales donde, de forma hábil, Chanel tenía sus establecimientos. Durante estos años comienza a explorar nuevas posibilidades para sus prendas, como utilizar el punto, antes solo reservado para la ropa interior. Es, tras la guerra, cuando a Coco Chanel le llega el éxito, basado en la reconversión de prendas, más que en la pura invención.
Coco Chanel



